La economía española sigue ganando protagonismo en Europa. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado al alza sus previsiones de crecimiento para España en 2026 y 2027, situándola como la gran locomotora entre las economías avanzadas del continente y ampliando aún más la distancia con Alemania, Francia e Italia.
Según el último informe del organismo internacional, el PIB español crecerá un 2,3% en 2026, tres décimas más de lo previsto en octubre, y un 1,9% en 2027, dos décimas por encima de la anterior estimación. Se trata de la mayor revisión al alza entre todos los países desarrollados, un ajuste que refleja el buen comportamiento de la economía española al cierre de 2025.
El FMI atribuye esta mejora a varios factores: la expansión de la población activa gracias a la llegada de inmigrantes, el impulso de los fondos europeos y el sólido desempeño del sector servicios. Lo que inicialmente se interpretó como una recuperación coyuntural tras la pandemia se está consolidando como una tendencia más duradera de lo esperado.
Con estas cifras, España se convierte en la economía avanzada que más crecerá en términos agregados en los próximos años, solo por detrás de Estados Unidos, cuya economía avanzará un 2,4% en 2026, impulsada por un fuerte estímulo fiscal. Para 2027, el crecimiento español se moderará ligeramente, pero seguirá superando con holgura al de las grandes economías europeas y quedará muy cerca del estadounidense.
Mientras tanto, Alemania y Francia también reciben pequeñas revisiones al alza para 2026, aunque de menor calado, y mantienen sin cambios sus previsiones para 2027. Italia, en cambio, sufre un ligero recorte. Esta evolución confirma una tendencia clara desde el fin de la pandemia: España se ha ido alejando progresivamente de sus principales socios europeos en términos de crecimiento, favoreciendo una lenta pero constante convergencia en PIB y renta per cápita.
Uno de los elementos clave detrás de esta revisión es el conocido como efecto arrastre o carry-over effect. En el caso de España, el fuerte cierre de 2025 permite que la economía parta con ventaja en 2026. Según las estimaciones, este efecto aportará alrededor de un punto porcentual al crecimiento del PIB, incluso aunque la actividad se mantuviera estable a lo largo del año.
Este dinamismo económico tiene además efectos positivos sobre las cuentas públicas. España encadenará siete años consecutivos con un crecimiento superior al 2%, lo que está facilitando la reducción del déficit y de la deuda pública sin necesidad de aplicar recortes de gasto. El déficit podría haberse reducido hasta el 2,6% del PIB en 2025 y se espera que baje al 2,2% en 2026, mientras que la deuda pública se acerca al umbral del 100% del PIB, todo ello en un contexto de aumento del gasto público, que supera ya los 700.000 millones de euros.
En el conjunto de la zona euro, el FMI prevé un crecimiento del 1,3% en 2026 y del 1,4% en 2027, liderado principalmente por España e Irlanda. No obstante, el organismo advierte de que Europa sigue arrastrando problemas estructurales que limitan su potencial de crecimiento y que el impacto del aumento del gasto en defensa será gradual y se notará sobre todo a largo plazo.
El informe también señala que la zona euro se está quedando al margen del impulso tecnológico que beneficia a otras regiones. El encarecimiento de la energía tras la guerra en Ucrania y la apreciación del euro continúan lastrando a la industria, especialmente en comparación con países exportadores de productos similares.