El oro y la plata intentan recomponerse tras el desplome histórico: ¿qué está pasando en los mercados?
Los metales preciosos buscan suelo después de una de las mayores correcciones de su historia reciente, provocada por la Fed, el dólar y el estallido de un rally especulativo.
El oro y la plata tratan de estabilizarse este lunes tras el violento desplome sufrido el viernes y en las primeras horas de la sesión de hoy. Después de registrar caídas históricas, ambos metales preciosos muestran tímidos intentos de recuperación, aunque la volatilidad sigue siendo extrema y los analistas advierten de que el mercado aún no ha recuperado la calma.
El movimiento ha sorprendido por su magnitud y rapidez, y ha puesto fin, al menos de momento, a una de las mayores fiebres alcistas vividas en el mercado de materias primas en los últimos años.
Un desplome sin precedentes en décadas
El viernes pasado, el oro al contado sufrió su mayor caída diaria desde 1983, con un descenso superior al 9%, llegando a perder hasta un 12% en los peores momentos de la sesión. Este lunes, el metal llegó a caer otro 4,6% en la apertura, hasta los 4.494 dólares por onza, aunque posteriormente moderó las pérdidas y ahora se mueve en torno a los 4.700 dólares.
La plata ha vivido un episodio aún más extremo. Tras hundirse un 27% el viernes, en lo que ya se considera la mayor caída diaria de su historia, volvió a ceder más de un 4% en el arranque del lunes, llegando a cotizar cerca de los 75 dólares por onza, antes de rebotar ligeramente hacia la zona de los 78 dólares.
Kevin Warsh y el giro en las expectativas sobre la Fed
Uno de los principales detonantes del desplome ha sido la nominación de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal, impulsada por Donald Trump. El mercado ha interpretado este movimiento como una señal menos favorable para los metales preciosos.
Aunque Warsh podría recortar tipos una vez asuma el cargo, no es percibido como un perfil ultradovish. Su historial como crítico de la flexibilización cuantitativa y su enfoque más estricto frente a la inflación han reforzado al dólar estadounidense, un factor tradicionalmente negativo para el oro y la plata.
Según Tim Waterer, analista jefe de KCM Trade:
“La nominación de Warsh fue probablemente el detonante inicial, pero no explica por sí sola la magnitud del desplome. Las liquidaciones forzadas y el aumento de márgenes provocaron un efecto en cascada”.
El papel clave del aumento de márgenes
Otro factor decisivo ha sido el anuncio del CME Group, que el sábado comunicó un incremento de los requisitos de margen para los futuros de metales preciosos, efectivo tras el cierre de este lunes.
En concreto:
- Los futuros de oro COMEX (1oz) elevan su margen del 6% al 8%.
- Los futuros de plata COMEX 5000 suben del 11% al 15%.
- También aumentan los márgenes de platino y paladio.
Estas medidas obligan a los inversores a aportar más capital, reducen la liquidez y fuerzan a muchos operadores altamente apalancados a cerrar posiciones de forma inmediata, amplificando las caídas.
El estallido de un rally excesivamente especulativo
Para Neil Wilson, estratega de Saxo UK, lo ocurrido es una reversión violenta de un mercado sobrecalentado:
“El oro y, sobre todo, la plata habían entrado en una fase parabólica, muy apalancada y dominada por posiciones largas. El mercado se volvió espumoso”.
Wilson compara el episodio con algunos de los peores colapsos vistos en el mercado de criptomonedas, donde la volatilidad se retroalimenta y la falta de liquidez agrava los movimientos.
El detonante fue político-monetario, pero la magnitud del ajuste responde al desmantelamiento masivo de posiciones en ETF, opciones y futuros, en una auténtica carrera por salir antes que el resto.
Efecto contagio: mineras, bolsas y bitcoin
El impacto del desplome no se ha limitado a los metales. Las compañías mineras han sufrido fuertes caídas en bolsa, mientras que otros activos, como el bitcoin, también han cedido, probablemente por ventas forzadas ligadas a la necesidad de cubrir márgenes en oro y plata.
Este tipo de episodios suele generar un efecto dominó: los inversores venden otros activos para obtener liquidez, lo que incrementa la presión en todo el mercado.
De máximos históricos al vértigo en días
La corrección llega tras una subida igualmente histórica.
- El oro había superado los 5.600 dólares por onza, duplicando su precio desde principios de 2025 y subiendo cerca de un 25% solo en 2026.
- La plata, mucho más volátil, llegó a multiplicar por cuatro su valor desde finales de 2024.
Las tensiones geopolíticas, las dudas sobre la independencia de la Fed y la debilidad del dólar impulsaron una demanda masiva, tanto de pequeños inversores como de fondos cotizados.
¿Ha pasado ya lo peor?
Pese a la violencia del ajuste, algunos analistas creen que el mercado podría estar cerca de estabilizarse. Neil Wilson apunta a que empieza a observarse cierta demanda y considera poco probable que se repita un movimiento tan extremo como el del viernes.
Por su parte, Antonio Di Giacomo, analista senior de XS.com, recuerda que:
“El oro mantiene un sesgo estructural de soporte como activo refugio, aunque tras máximos históricos es normal que se produzcan correcciones severas”.
Un aviso para los inversores
El episodio deja una clara advertencia: incluso los activos considerados refugio pueden sufrir caídas abruptas cuando el mercado se llena de posiciones especulativas y apalancadas.
El oro y la plata intentan ahora reconstruir la confianza, pero su evolución dependerá del comportamiento del dólar, las decisiones de la Reserva Federal y la capacidad del mercado para digerir los excesos acumulados en los últimos meses.