¿Por qué se están produciendo largas colas en el consulado de Pakistán en Barcelona?
Las imágenes de cientos de personas haciendo cola durante horas frente al Consulado de Pakistán en Barcelona se han convertido en una escena habitual en los últimos días. La situación ha generado molestias vecinales, intervención policial y un intenso debate político. Pero ¿qué hay realmente detrás de estas colas? La respuesta no es única, sino el resultado de varios factores administrativos, legales y humanos que han coincidido en el tiempo.
Una regularización que dispara la demanda
El origen principal de la situación es el proceso de regularización extraordinaria impulsado por el Gobierno de España. Esta medida abre la puerta a que miles de personas que ya residían en el país, pero sin permiso de residencia, puedan normalizar su situación administrativa.
Para muchas de ellas se trata de una oportunidad excepcional, posiblemente irrepetible, para acceder al mercado laboral formal, a la sanidad completa y a una mayor estabilidad legal. Esta expectativa ha provocado que la demanda de trámites se concentre en pocas semanas, en lugar de repartirse de forma gradual.
El certificado de antecedentes penales, clave del colapso
Uno de los requisitos indispensables para acogerse a la regularización es presentar un certificado de antecedentes penales del país de origen. En el caso de Pakistán, este documento no puede obtenerse directamente desde España ni por vía telemática, sino que requiere intervención consular.
Aquí se produce el primer cuello de botella:
- El solicitante debe acudir al Consulado General de Pakistán en Barcelona.
- En muchos casos, el consulado emite una autorización para que un familiar gestione el certificado en Pakistán.
- Posteriormente, el documento debe ser enviado, validado y, en algunos casos, traducido o legalizado.
Este proceso es lento, presencial y poco flexible, lo que obliga a muchos solicitantes a acudir más de una vez al consulado.
Capacidad limitada frente a una demanda masiva
El consulado paquistaní en Barcelona no está diseñado para atender a cientos o miles de personas diarias. Su estructura y personal responden a una demanda ordinaria: pasaportes, registros civiles o trámites puntuales.
La regularización ha multiplicado esa carga de trabajo en muy poco tiempo. Aunque se han ampliado horarios y reforzado la atención, la infraestructura sigue siendo la misma, lo que provoca:
- Esperas de varias horas
- Colas desde la madrugada
- Atención limitada por orden de llegada
La ausencia de un sistema eficaz de cita previa digital agrava aún más la situación.
El efecto “embudo”: todos a la vez
Otro factor clave es el llamado efecto embudo administrativo. No se trata de una nueva llegada masiva de inmigrantes, sino de personas que:
- Ya vivían en España desde hace años
- Trabajaban, en muchos casos, en la economía sumergida
- Acuden ahora todas a la vez por miedo a quedarse fuera del proceso
La incertidumbre sobre plazos y requisitos empuja a muchos a adelantar trámites, aunque aún no tengan toda la documentación lista, saturando todavía más el sistema.
Impacto en el entorno y respuesta policial
La acumulación de personas en la vía pública, especialmente en la avenida de Sarrià, ha obligado a desplegar dispositivos de Mossos d’Esquadra y Guardia Urbana para:
- Garantizar la seguridad
- Evitar cortes de tráfico
- Regular el flujo de peatones
Algunos vecinos han expresado su malestar por el ruido y las aglomeraciones, mientras que las autoridades locales reconocen que se trata de una situación excepcional vinculada a una medida estatal.
Un fenómeno que puede repetirse
Expertos en inmigración advierten de que escenas similares podrían reproducirse en otros consulados si el volumen de solicitudes continúa aumentando. La regularización ha puesto de manifiesto las limitaciones administrativas tanto de los consulados extranjeros como de las propias administraciones públicas españolas.
Una oportunidad con costes visibles
Para quienes hacen cola, las horas de espera tienen un significado claro: la posibilidad de regularizar su vida en España. Para la ciudad, en cambio, la situación evidencia la falta de previsión y coordinación ante procesos de gran impacto social.
Las colas frente al consulado no son solo una imagen llamativa: son el reflejo de un sistema administrativo tensionado, de una demanda acumulada durante años y de la esperanza de miles de personas por salir de la irregularidad.