La gravedad del accidente ferroviario de Adamuz ha provocado una reacción poco habitual en la política española: una jornada de calma casi absoluta y ausencia de reproches entre partidos. En un país aún conmocionado por lo ocurrido, la mayoría de las formaciones han coincidido en que este es el momento de acompañar a las víctimas, reconocer el trabajo de los equipos de emergencia y subrayar la coordinación entre administraciones, dejando para más adelante el debate sobre posibles responsabilidades.
Desde el Gobierno y desde la oposición se han repetido los mensajes de prudencia y colaboración. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, evitó cualquier confrontación y se limitó a señalar que no había recibido información directa del Ejecutivo, sin ir más allá. “Ahora es tiempo de consuelo y acompañamiento; ya llegará el momento de conocer las conclusiones de las investigaciones”, afirmó.
En la misma línea se expresó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que desde Adamuz destacó la respuesta conjunta de las administraciones. “El Estado ha actuado como debía hacerlo: unido, coordinado y con lealtad”, señaló, subrayando que se trata de “un día de dolor para toda España”. También la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, optó por rebajar el tono y llamó a la cautela en las declaraciones públicas.
El clima de entendimiento también se reflejó en los mensajes cruzados entre administraciones. El ministro de Transportes, Óscar Puente, valoró de forma positiva la actuación del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, destacando la colaboración institucional en la gestión de la emergencia.
Este consenso ha sido prácticamente generalizado en todo el arco parlamentario, con una única excepción destacada: Vox. La formación de ultraderecha no ha suspendido su agenda política y ha utilizado el accidente para lanzar duras críticas contra el Gobierno. Su líder, Santiago Abascal, publicó un primer mensaje apenas horas después del siniestro, cuando los equipos de rescate aún trabajaban sobre el terreno, cuestionando la capacidad del Ejecutivo.
Lejos de rectificar, Abascal insistió al día siguiente con nuevos mensajes en los que cargaba nuevamente contra el Gobierno, atribuyéndole responsabilidades políticas y denunciando lo que calificó como un colapso institucional. En la misma línea, el portavoz nacional de Vox, José Antonio Fuster, reclamó una auditoría del estado de la red ferroviaria, un plan nacional de inversiones centrado en la seguridad y una revisión de las prioridades presupuestarias.
Mientras tanto, el resto de fuerzas políticas mantiene el mensaje común de prudencia y respeto a las víctimas, con el compromiso de esperar a los resultados de la investigación oficial antes de abrir el debate político sobre las causas del accidente.