La Policía Nacional localiza y detiene al preso fugado en Badajoz mientras su familia denuncia un grave deterioro de su salud
Badajoz. El interno que se fugó del centro penitenciario de Badajoz el pasado mes de mayo durante una actividad al aire libre en el entorno del parque del río Guadiana ha sido finalmente localizado y detenido por la Policía Nacional. La detención se produjo el pasado 9 de enero, de manera fortuita, durante una identificación realizada por agentes de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR).
Mientras se confirma su regreso a prisión, la familia del detenido ha alertado públicamente del delicado estado de salud que, aseguran, arrastra desde hace años y que, según sostienen, fue uno de los principales motivos que le llevaron a huir.
Una fuga durante una actividad en el exterior
El hombre, de 38 años y natural de Badajoz, aprovechó una salida autorizada para realizar una actividad lúdica fuera del recinto penitenciario para escapar. Durante el paseo pidió permiso para ir al baño y, en ese momento, se dio a la fuga sin que los agentes encargados de su custodia pudieran evitarlo.
Su familia asegura que no tuvo conocimiento inmediato de la evasión y que supieron de lo ocurrido días después, cuando uno de sus hermanos fue parado por la Policía Nacional al confundirlo con el fugitivo. “Nos enteramos casi un mes más tarde”, explica Jéssica, una de sus hermanas.
Localización casual tras las fiestas navideñas
Según relata la familia, el arresto se produjo de forma inesperada tras las fiestas de Navidad. El hombre circulaba en patinete cuando, al caérsele una pelota y mostrarse nervioso al ver una patrulla policial, llamó la atención de los agentes, que procedieron a identificarlo.
“Se puso nervioso y ahí fue cuando lo reconocieron”, cuenta su hermana, quien asegura que fue el propio detenido quien la llamó para comunicarle lo sucedido y tranquilizarla inicialmente sobre su estado. La Policía Nacional ha confirmado que fueron efectivos de la UPR quienes llevaron a cabo la identificación y posterior detención.
“Tenía pensado entregarse después de su cumpleaños”
La noticia fue recibida por la familia con sentimientos encontrados. “Nos dio mucha pena, porque estaba en un momento bueno, más centrado, aunque sabíamos que podía pasar”, señala Jéssica. Según afirma, el hombre tenía intención de entregarse de forma voluntaria tras celebrar su cumpleaños, previsto para este miércoles 28 de enero.
“Le quedaban solo ocho meses de condena y sabía que lo que había hecho estaba mal”, explica su hermana. Aun así, sostiene que la huida estuvo motivada por el miedo: “No quería morirse en la cárcel sin ver a su familia”.
Una salud muy deteriorada
La familia denuncia que el preso sufre desde hace años graves problemas de salud que, a su juicio, no han sido atendidos adecuadamente en prisión. Según relatan, tras un golpe en la rodilla sufrido dentro del centro penitenciario, las pruebas médicas revelaron la existencia de “una mancha debajo de un pulmón”, que los médicos advirtieron que podría tratarse de un tumor o un quiste pendiente de más estudios.
Esas pruebas complementarias, aseguran, nunca llegaron a realizarse. “Por eso decidió irse, por el miedo a morir en la cárcel”, insiste Jéssica. Además, afirma que existen informes médicos que indican que su hermano vomita sangre desde 2021, una situación que consideran extremadamente preocupante.
Denuncian falta de atención médica
Los familiares reclaman que el interno reciba una atención médica adecuada y denuncian que, pese a sus reiteradas peticiones, la respuesta del centro penitenciario ha sido que “lo han visto y está bien”. La última visita familiar, realizada el pasado viernes, incrementó su preocupación.
“Lo vieron muy pálido, muy delgado, desmejorado, con frío constante, fiebre y dificultad para hablar”, relata su hermana. A esto se suma la información recibida por otros internos y sus familias, que alertan de que el hombre llevaría varios días vomitando sangre.
Otra de las quejas se centra en la medicación: “Solo le dan paracetamol”, afirma Jéssica, quien asegura que durante el tiempo que permaneció fugado utilizó inhaladores y notó cierta mejoría, aunque no acudió a un médico por miedo a ser detenido.
Reclaman un trato digno
La familia insiste en que no cuestiona el cumplimiento de la condena, pero sí exige humanidad y atención sanitaria. “Si tiene que pagar su pena, que la pague, pero con asistencia médica”, subraya su hermana, recordando que la legislación contempla el tercer grado por enfermedad grave en determinados casos.
Por todo ello, reclaman que se le realicen de forma urgente todas las pruebas necesarias para conocer el origen de sus síntomas y descartar patologías graves, recordando además que el hombre padeció tuberculosis en el pasado y temen que no se curara correctamente.
Mientras tanto, la detención pone fin a varios meses de búsqueda y ha llevado a las autoridades a revisar los protocolos de seguridad en salidas penitenciarias, mientras la familia espera una respuesta médica inmediata para garantizar la salud y la dignidad del interno.