Desmantelada una potente red internacional de narcolanchas que operaba con bases ocultas en el mar y utilizaba Almería como ruta clave
Almería. Nuevo golpe de gran calado contra el narcotráfico internacional. La Policía Nacional ha logrado desarticular una de las mayores organizaciones criminales dedicadas al tráfico de cocaína por vía marítima, una red altamente sofisticada que utilizaba narcolanchas de última generación, comunicaciones encriptadas y plataformas ocultas en alta mar para mover enormes cantidades de droga desde Sudamérica hasta Europa. La operación ha culminado con 105 personas detenidas y sitúa a la provincia de Almería como uno de los corredores estratégicos utilizados por la organización.
Una estructura criminal con alcance internacional
Según ha informado la Policía Nacional, la organización contaba con una compleja red de ramificaciones que se extendían por Almería, distintos puntos de Andalucía y otras zonas del territorio nacional, además de conexiones directas con Marruecos y las islas de Lanzarote, Gran Canaria, Fuerteventura y Tenerife. Desde allí, coordinaban rutas marítimas que enlazaban con buques nodriza en pleno océano Atlántico.
Los investigadores describen este entramado como “el mayor conglomerado de organizaciones dedicadas al tráfico de cocaína” detectado hasta la fecha en el Atlántico, con capacidad para operar de forma continuada gracias a una logística extremadamente avanzada y a un sistema de comunicaciones diseñado para evitar cualquier tipo de detección policial.
Tecnología punta y comunicaciones encriptadas
Uno de los elementos más llamativos de la investigación ha sido el uso intensivo de tecnología de última generación. Los narcos empleaban teléfonos satelitales, terminales móviles de difícil rastreo, sistemas de geolocalización y un lenguaje codificado que complicó notablemente las labores policiales.
Además, utilizaban amplificadores de señal wifi para extender las comunicaciones en alta mar, así como drones tipo hexacóptero para tareas de vigilancia y control de rutas. Todo este material tecnológico, valorado en más de 2,5 millones de euros, permitía a la organización operar principalmente de noche y con una elevada sensación de impunidad.
La operación ‘Sombra Negra’
La actuación policial, bautizada como operación ‘Sombra Negra’, se ha desarrollado a lo largo de un año y ha estado dirigida por el Juzgado Central de Instrucción número 3 y la Fiscalía Especial Antidroga de la Audiencia Nacional. La investigación se dividió en dos fases y culminó con un amplio despliegue en noviembre, cuando se procedió a la explotación final del caso.
En total, se llevaron a cabo 49 registros en distintos puntos del país, con la participación de unidades especializadas como el Grupo Especial de Operaciones (GEO) y el Grupo Operativo Especial de Seguridad (GOES). Las intervenciones se realizaron en Lanzarote, Gran Canaria, Fuerteventura, Algeciras, La Línea de la Concepción y Jerez de la Frontera.
Incautaciones millonarias y 10 toneladas de cocaína
El balance de la operación es contundente: más de 10.400 kilos de cocaína intervenidos, 70 vehículos incautados, 30 embarcaciones, seis inmuebles, tres armas de fuego, más de 800.000 euros en efectivo y múltiples cuentas bancarias bloqueadas. También se requisaron más de 150 teléfonos móviles, material náutico diverso y numerosos dispositivos electrónicos destinados al tráfico marítimo.
Uno de los datos más reveladores de la investigación es que la organización llegó a pagar hasta doce millones de euros a la familia de un tripulante fallecido durante un alijo, con el objetivo de garantizar su silencio y evitar cualquier vínculo con las actividades ilícitas.
Almería, punto estratégico en las rutas marítimas
Almería figuraba como una de las rutas habituales empleadas por la red para internarse en el Atlántico. Las narcolanchas partían también desde el río Guadalquivir, las provincias de Cádiz y Huelva, así como desde la costa marroquí, con el objetivo de encontrarse con buques nodriza y realizar el trasvase de la droga antes de regresar a tierra.
Estas travesías se realizaban mayoritariamente de noche y a bordo de embarcaciones capaces de superar los 40 nudos de velocidad, lo que dificultaba su interceptación por parte de las fuerzas de seguridad.
Bases flotantes y estancias de más de un mes en el mar
Los investigadores descubrieron que la organización había creado auténticas “plataformas acuáticas” en alta mar. En ellas, los pilotos podían permanecer más de un mes sin tocar tierra, realizando varias operaciones consecutivas. Los relevos de tripulación se efectuaban en pleno mar y las plataformas eran abastecidas regularmente con alimentos, combustible, ropa y equipos de comunicación.
La red disponía además de centros propios de almacenamiento de combustible, habiéndose acreditado el uso de más de 100.000 litros de gasolina. Embarcaciones de menor tamaño se encargaban de suministrar todo lo necesario para garantizar el traslado de la droga desde los buques nodriza hasta las costas españolas.
Vigilancia constante y red de alertas
La organización contaba con miembros desplegados en distintos puntos estratégicos de la costa, cuya misión era vigilar los movimientos de los medios marítimos y aéreos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Esta red de vigilancia permitía alertar con antelación de cualquier posible intervención policial.
Colaboración internacional clave
La Policía Nacional ha destacado la estrecha colaboración con agencias y organismos internacionales, entre ellos la National Crime Agency (NCA) del Reino Unido, la Drug Enforcement Administration (DEA) de Estados Unidos, la Dirección General de Seguridad Nacional de Marruecos, Europol, el Centro de Análisis y Operaciones Marítimas (MAOC-N) y autoridades de Francia, Portugal, Colombia y Cabo Verde. Asimismo, se contó con el apoyo directo del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
Dos fases para un mismo objetivo
La primera fase de la operación se desarrolló en junio del año pasado y se saldó con 48 detenidos y 29 registros en Canarias. En aquella actuación se incautaron cerca de 3.800 kilos de cocaína, unos 100.000 euros, 69 vehículos —incluidas embarcaciones y motos acuáticas—, armas de fuego y abundante documentación.
La segunda fase, concluida en noviembre, permitió la detención de otras 57 personas y la desarticulación definitiva de la red en el Campo de Gibraltar. Las investigaciones apuntan a que esta organización fue responsable de la introducción en Europa de hasta 57.000 kilos de cocaína en el último año, con coordinadores en Marruecos, Cádiz y Canarias y conexiones directas con Colombia y Brasil.