Carlos Alcaraz conquista Australia, derrota a Djokovic y entra definitivamente en la leyenda del tenis
El murciano firma una final histórica en Melbourne, logra su séptimo Grand Slam y se convierte en el campeón más joven en ganar los cuatro grandes
Carlos Alcaraz ya es eterno. El tenista español conquistó este domingo el Open de Australia 2026 tras imponerse en una final inolvidable a Novak Djokovic, por 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5, en un partido de más de tres horas que quedará grabado en la memoria colectiva del tenis. Con esta victoria, el jugador de El Palmar completa el póker de Grand Slam y se convierte en el más joven de la historia en lograrlo.
A los 22 años y 272 días, Alcaraz levanta el único gran torneo que le faltaba y alcanza su séptimo título de Grand Slam, confirmando que ya no es el futuro del tenis, sino su presente absoluto.
Un triunfo que lo sitúa en el Olimpo del tenis mundial
Ganar los cuatro Grand Slam es un logro reservado a unos pocos elegidos. Con su victoria en Melbourne, Alcaraz se une a un club legendario en el que solo figuran nombres como Rod Laver, Andre Agassi, Roger Federer, Rafa Nadal o el propio Djokovic. Además, lo hace rompiendo todos los registros de precocidad y superando el récord del balear, que completó los cuatro grandes con 24 años.
España vuelve así a reinar en Australia, un torneo que hasta ahora solo había ganado Nadal entre los tenistas españoles. No es casualidad que el manacorí estuviera presente en la grada, siguiendo con atención cada punto de una final que simboliza el relevo generacional del tenis.
Djokovic, la última gran barrera antes de la historia
Enfrente estaba Novak Djokovic, 24 veces campeón de Grand Slam y ganador en diez ocasiones del Abierto de Australia. El serbio llegaba a la final con la oportunidad de conquistar su título número 25 y convertirse en el campeón más longevo de un grande. Su inicio de partido fue demoledor.
El primer set fue un monólogo del tenista de Belgrado. Sólido al saque, preciso desde el fondo de la pista y prácticamente sin errores, Djokovic cerró la manga por 6-2 en apenas media hora y sembró dudas sobre la resistencia de Alcaraz en una final de máxima exigencia.
La reacción de un campeón: paciencia, físico y talento
Lejos de venirse abajo, Alcaraz mostró una madurez impropia de su edad. Ajustó su posición al resto, alargó los intercambios y empezó a desgastar físicamente a su rival. En el segundo set, un primer error no forzado de Djokovic fue el punto de inflexión. El español logró el ‘break’ en el tercer juego y ya no soltó el control.
El 6-2 del segundo parcial devolvió la igualdad al marcador y cambió por completo la dinámica del encuentro. El público de la Rod Laver Arena, consciente de que estaba presenciando algo especial, se volcó con ambos jugadores.
El techo cerrado y un partido que sube de nivel
Antes del inicio del tercer set, la organización decidió cerrar el techo de la pista central por la amenaza de lluvia. El parón rompió el ritmo del partido y generó cierta confusión, pero Alcaraz se mantuvo concentrado gracias a las indicaciones de su equipo técnico.
Con menos viento y condiciones más estables, Djokovic trató de acortar los puntos y subir el nivel de agresividad. Aun así, el español supo esperar su momento. La oportunidad llegó en el quinto juego, con una rotura clave que le permitió ponerse por delante en el marcador por primera vez en el partido. El 6-3 del tercer set acercaba a Alcaraz a la gloria.
Un cuarto set de máxima tensión
La última manga fue una auténtica batalla mental. Djokovic, con problemas físicos y tras recibir atención médica, se negó a rendirse. Salvó bolas de ‘break’, mantuvo su servicio y llevó el set hasta el 5-5, obligando a Alcaraz a jugar al límite.
Con una derecha ganadora, el español logró el 6-5 y, al resto, tuvo su primera bola de partido. No la desaprovechó. Un último error del serbio cerró el encuentro y desató la euforia en Melbourne.
Un palmarés histórico con solo 22 años
El triunfo en Australia confirma unas cifras impresionantes:
- 7 títulos de Grand Slam
- 1 Open de Australia
- 2 Roland Garros
- 2 Wimbledon
- 2 US Open
Además, Alcaraz solo ha perdido una final de Grand Slam, lo que refuerza su fiabilidad en los grandes escenarios y su capacidad para competir bajo máxima presión.
Carlos Alcaraz, símbolo de una nueva era del tenis
La victoria en Melbourne no es solo un título más. Representa el relevo definitivo de una generación irrepetible. Alcaraz ha derrotado a las grandes leyendas en los escenarios más importantes y ha demostrado que puede dominar todas las superficies.
Con este Open de Australia, el murciano arranca 2026 como número uno del mundo, referente del circuito y gran favorito para marcar una época. El tenis tiene nuevo rey, y su reinado parece destinado a durar muchos años.
Carlos Alcaraz ya lo ha ganado todo. Y, por su edad, todo indica que lo mejor aún está por llegar.