La nominación a la Fed enfría la fiebre del oro: el metal se desploma hasta un 20% en solo dos jornadas
El fortalecimiento del dólar y el giro en las expectativas monetarias provocan una caída histórica del oro y la plata.
El mercado de materias primas vive uno de sus episodios más bruscos de los últimos años. La nominación de Kevin Warsh como candidato de Donald Trump para presidir la Reserva Federal ha pinchado de golpe la fuerte fiebre alcista del oro, que ha llegado a caer cerca de un 20% en apenas dos sesiones, mientras la plata profundiza aún más en su desplome.
Este lunes, el oro ha tocado los 4.400 dólares por onza, muy lejos de los casi 5.600 dólares que alcanzó la pasada semana, cuando marcó máximos históricos. La caída acumulada refleja un giro radical del mercado tras semanas de subidas vertiginosas alimentadas por la debilidad del dólar, la incertidumbre geopolítica y una fuerte entrada de capital especulativo.
Dos días de auténtico vértigo en los metales preciosos
La corrección comenzó el viernes, cuando el oro se dejó un 8,95% al cierre —aunque durante la sesión llegó a caer hasta un 12%, según datos de Bloomberg—. Este lunes, el metal precioso ha vuelto a registrar descensos cercanos al 5%, completando uno de los ajustes más violentos de su historia reciente.
La plata, con un mercado más pequeño y volátil, ha sufrido todavía más. En la sesión de hoy ha llegado a caer un 7,5%, acumulando una pérdida del 32,7% desde los máximos de 121 dólares por onza alcanzados hace apenas unos días. En apenas una semana, ha borrado buena parte del rally que la había llevado a multiplicar su valor en los últimos meses.
Kevin Warsh y el cambio de expectativas sobre la Fed
El detonante del desplome ha sido la nominación de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal en sustitución de Jerome Powell. El mercado interpreta este movimiento como un giro hacia una política monetaria más ortodoxa, lo que ha enfriado las apuestas por tipos de interés bajos durante un periodo prolongado.
Según Manuel Pinto, analista de XTB, la reacción es clara:
“El oro y la plata pueden sufrir nuevas correcciones, al igual que otros activos como el bitcoin, al descontarse la apreciación del dólar, el aumento de la rentabilidad de los bonos y una reducción de la liquidez”.
Aunque Warsh ha defendido en el pasado recortes de tipos, su perfil como veterano de la Fed y de Wall Street ha reducido el temor a decisiones extremas que debiliten de forma significativa al dólar, uno de los grandes motores del rally del oro.
Fin del discurso de tipos bajos eternos
Para Sergio Ávila, analista de IG, el impacto es principalmente psicológico y político-monetario:
“El detonante visible es político. La posible llegada de Warsh enfría el discurso de tipos bajos eternos y obliga a recoger beneficios en activos que venían muy calientes”.
En este contexto, el dólar ha comenzado a fortalecerse, presionando a la baja a los metales preciosos, que suelen moverse en sentido contrario a la divisa estadounidense.
El estallido de una burbuja especulativa
La magnitud de la caída ha dejado al descubierto el fuerte componente especulativo que había detrás de la subida del oro y la plata.
“El mercado estaba demasiado saturado”, afirma Robert Gottlieb, exoperador de JPMorgan.
Durante los últimos meses, no solo los inversores buscaban protección frente a la debilidad del dólar, sino también beneficios rápidos, lo que generó posiciones alcistas muy apalancadas que ahora se están cerrando de forma precipitada.
Efecto dominó en los mercados financieros
El desplome de los metales está teniendo consecuencias más allá de las materias primas. Según Tim Waterer, analista de KCM Trade,
“Los cierres forzados de posiciones en oro y plata están provocando liquidaciones en otros activos”.
Este fenómeno es habitual en los mercados de futuros: cuando un activo cae con fuerza, los inversores deben aportar más garantías y, para hacerlo, venden otros activos, lo que amplifica la volatilidad en bolsas y divisas.
De una subida histórica a una corrección récord
La caída actual llega tras un ascenso igualmente espectacular. El oro había duplicado su precio desde principios de 2025 y solo en 2026 acumulaba una subida cercana al 25% antes del desplome. La plata, aún más especulativa por su menor liquidez, llegó a multiplicar por cuatro su valor desde finales de 2024.
Las tensiones geopolíticas —desde conflictos internacionales hasta las dudas sobre la independencia de la Fed— impulsaron en enero las compras masivas de metales preciosos. Sin embargo, el reciente acuerdo para evitar un cierre parcial del Gobierno de EE. UU. y la recuperación del dólar han cambiado radicalmente el escenario.
¿Sigue siendo el oro un activo refugio?
Pese al ajuste, algunos expertos llaman a la calma. Antonio Di Giacomo, analista senior de XS.com, sostiene que:
“El oro conserva su papel defensivo en un entorno de alta incertidumbre política y geopolítica”.
Eso sí, advierte de que, tras los máximos históricos, el metal seguirá expuesto a episodios de corrección, como el actual.
Un mercado en plena digestión del exceso
El desplome del oro y la plata marca un punto de inflexión en los mercados de materias primas. Más que un cambio estructural, los analistas coinciden en que se trata de una limpieza de excesos tras meses de subidas descontroladas.
La clave ahora estará en la evolución del dólar, las decisiones de los bancos centrales y el tono que adopte finalmente la Reserva Federal bajo su próxima presidencia. Mientras tanto, la fiebre del oro ha pasado, al menos por ahora, de la euforia al vértigo.