Una mujer de 36 años está siendo investigada en la provincia de Valencia por haber realizado más de 180 tratamientos estéticos sin estar habilitada legalmente para ello. La actuación se enmarca en la denominada Operación Zubar, desarrollada por la Guardia Civil.
La investigada, que solo contaba con un grado en Odontología, se hacía pasar por médica especialista en estética y ofrecía sus servicios en distintos puntos de la provincia e incluso en su propio domicilio.
Tratamientos sin licencia y sin control sanitario
La investigación comenzó en marzo de 2025 tras la denuncia de una profesional sanitaria que alertó de que una persona sin la titulación adecuada estaba realizando procedimientos estéticos en una peluquería de Sueca.
Los agentes comprobaron que la mujer:
- Se presentaba como doctora sin serlo.
- Ofrecía tratamientos como aumento de labios y pómulos.
- Aplicaba toxina botulínica (bótox) en frente, entrecejo y patas de gallo.
- Realizaba rinomodelaciones e infiltraciones faciales.
Además, difundía en redes sociales imágenes de los resultados para captar nuevos clientes.
Según la investigación, solo profesionales con titulación en medicina estética pueden llevar a cabo este tipo de procedimientos.
Centros sin autorización sanitaria
Durante las inspecciones, los agentes detectaron que los establecimientos donde trabajaba:
- No contaban con el permiso sanitario obligatorio (U48).
- Carecían de sistemas adecuados de refrigeración para conservar los productos.
- No disponían de medios para gestionar residuos biológicos.
Tampoco se pudo verificar la trazabilidad ni la procedencia legal de los productos utilizados, lo que refuerza la sospecha de adquisición irregular.
Delitos que se le atribuyen
La mujer está investigada por:
- Intrusismo profesional.
- Delito contra la salud pública por suministro de medicamentos (toxina botulínica).
- Falsedad documental.
La Guardia Civil recuerda la importancia de comprobar siempre que el profesional y el centro cuentan con la autorización sanitaria correspondiente antes de someterse a cualquier tratamiento estético, ya que una mala praxis puede acarrear graves consecuencias para la salud.
La investigación continúa abierta.