Lanzarote llora la muerte de Noe, el niño de 13 años que limpiaba playas y dejó una huella imborrable: «Se nos ha roto el alma»
La isla de Lanzarote vive días de profunda conmoción y tristeza tras conocerse la muerte de Noe Ruckstuhl, un niño de tan solo 13 años que se había convertido en un símbolo de compromiso ambiental y solidaridad. Integrante activo del colectivo Lanzarote Limpia, Noe participó durante años en limpiezas de playas y espacios naturales, ganándose el cariño y la admiración de voluntarios, vecinos y entidades sociales.
“Siempre será nuestro héroe”, han expresado desde el colectivo, que ha resumido el sentir general con una frase que se repite estos días en la isla: «Se nos ha roto el alma».
Un trágico accidente lejos de casa
Noe falleció el 21 de enero en Portugal, donde residía desde hacía poco más de un año junto a su familia. El menor no pudo superar las graves lesiones sufridas tras ser atropellado mientras regresaba a casa en bicicleta. Durante nueve días, familiares y amigos mantuvieron la esperanza, hasta que finalmente se confirmó el peor desenlace.
Aunque la familia se había trasladado recientemente a Portugal, el vínculo con Lanzarote nunca se rompió. Regresaban con frecuencia a la isla, que Noe sentía como su hogar.
Una familia muy ligada a Lanzarote y al voluntariado
La familia Ruckstuhl, de nacionalidad suiza, vivió más de una década en Lanzarote, concretamente en el pueblo de Mala, dentro del municipio de Haría. Allí crecieron Noe y su hermano mayor, Mian, hoy de 14 años.
Desde muy pequeños, ambos participaron junto a sus padres, Tobi y Nia, en las actividades organizadas por Lanzarote Limpia: jornadas de recogida de residuos en playas, calas y espacios naturales, siempre con una actitud ejemplar y contagiosa.
Mucho más que recoger basura: conciencia y ejemplo
Quienes compartieron voluntariado con Noe coinciden en que no era solo un niño que ayudaba, sino un referente para otros menores. Su implicación temprana se convirtió en un mensaje claro de que la defensa del medio ambiente no entiende de edades.
Además, Noe era conocido por llevar siempre una cámara al cuello. La fotografía era otra de sus grandes pasiones: documentaba las limpiezas, los paisajes de Lanzarote y los pequeños gestos que, según él, “hacían grande a la isla”. Muchas de las imágenes que hoy conserva el colectivo fueron tomadas por él.
Un “héroe pequeño” con un legado enorme
Desde Lanzarote Limpia destacan que Noe representaba esperanza, conciencia ecológica y compromiso real, valores que dejan huella especialmente cuando nacen en alguien tan joven. “Su ejemplo seguirá vivo en cada limpieza, en cada playa cuidada y en cada niño que se sume”, han señalado.
Vecinos de Mala, Haría y otros puntos de la isla han expresado públicamente su dolor, recordando al menor como educado, alegre, respetuoso y siempre dispuesto a ayudar.
Limpieza homenaje en su memoria
Como muestra de cariño y recuerdo, el colectivo Lanzarote Limpia, junto con la AMPA de la escuela unitaria de Mala, ha organizado una limpieza homenaje el domingo 8 de febrero en Playa Vicenta, una zona cercana a las salinas de Los Cocoteros, en Guatiza, dentro del municipio de Teguise.
La acción servirá no solo para limpiar el entorno, sino también para rendir tributo a Noe y mostrar apoyo a su familia, manteniendo vivo el espíritu que él representó.
Lanzarote despide a un niño que, sin saberlo, enseñó a muchos adultos que cuidar el planeta empieza con pequeños gestos. Noe ya no está, pero su ejemplo seguirá caminando por las playas que tanto amó.