La Audiencia de A Coruña absuelve al exdirector de Seguridad de Adif por el accidente de Angrois
La Audiencia Provincial de A Coruña ha absuelto al exdirector de Seguridad en la Circulación de Adif, Andrés Cortabitarte, en la causa judicial por el accidente ferroviario de Angrois, ocurrido en julio de 2013 y que causó 80 fallecidos y 143 heridos. El tribunal considera que no existe base probatoria suficiente para mantener su condena y concluye que el exalto cargo no tuvo capacidad de decisión en los aspectos clave relacionados con la seguridad de la línea.
En cambio, la sala confirma la condena al maquinista del tren Alvia, Francisco Garzón, por su responsabilidad en el siniestro.
Revocación parcial de la sentencia inicial
La resolución revoca parcialmente la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal número 2 de Santiago de Compostela, que había condenado tanto al maquinista como al exresponsable de Adif a dos años y seis meses de prisión por 79 delitos de homicidio y 143 de lesiones por imprudencia profesional grave.
La Audiencia estima los recursos presentados por la Fiscalía —que finalmente retiró la acusación contra Cortabitarte—, por Adif, su aseguradora y por el propio exdirector de Seguridad.
Sin prueba suficiente de responsabilidad penal
El tribunal sostiene que no se ha demostrado que Cortabitarte estuviera obligado a realizar una acción concreta que hubiese omitido ni que, de haberse llevado a cabo una evaluación de riesgos adicional, el accidente se habría evitado con una probabilidad cercana a la certeza.
Según el fallo, no quedó acreditado que su ámbito funcional lo situara en una posición de garantía específica respecto al riesgo que se materializó en la curva de A Grandeira. Tampoco considera equiparable la supuesta omisión de actuaciones con la provocación directa del resultado lesivo.
Sin capacidad de decisión sobre el ERTMS ni el diseño de la línea
La sentencia subraya que Cortabitarte no intervino ni tuvo capacidad de decisión en cuestiones clave como la modificación del proyecto original, la implantación o retirada del sistema de seguridad ERTMS, la localización del punto de transición entre sistemas de seguridad o la configuración de las velocidades máximas del trazado.
Además, la Audiencia señala que no recibió advertencias específicas sobre el riesgo que entrañaba la curva donde se produjo el descarrilamiento y que la seguridad del tramo había sido certificada por otros responsables técnicos.
Sentencia firme y con voto particular
La resolución, de 268 páginas, fue deliberada el pasado 19 de diciembre, fechada el 21 de enero y notificada este viernes. Es firme, ya que no cabe recurso de casación ante el Tribunal Supremo debido a la fecha de inicio del procedimiento.
No obstante, una de las magistradas emitió un voto particular en el que discrepa de la absolución y defiende que Cortabitarte sí tenía una posición de garantía y una obligación clara de evaluar correctamente los riesgos antes de la puesta en servicio de la línea. A su juicio, el riesgo fue trasladado íntegramente al maquinista y se produjo un deterioro progresivo de la seguridad.
Confirmada la condena al maquinista
Frente a la absolución del exdirectivo de Adif, la Audiencia confirma la condena al maquinista Francisco Garzón, al que atribuye una imprudencia grave por mantener una llamada telefónica innecesaria mientras conducía el tren y no adaptar la velocidad al tramo de vía.
El tribunal considera probado que no activó el sistema de frenado hasta que fue consciente de la curva y que, mientras hablaba por teléfono, accionó repetidamente el pedal de hombre muerto, evitando así la activación del freno de emergencia.
Más de 22 millones en indemnizaciones
La Audiencia mantiene también la responsabilidad civil de Renfe y del maquinista, por lo que la aseguradora QBE deberá abonar más de 22 millones de euros en indemnizaciones, de los que alrededor de 12 millones corresponden a familiares de los fallecidos y unos 10 millones a los heridos.
La sala descarta la existencia de déficit de formación, rechaza atenuantes como las dilaciones indebidas o la confesión y concluye que las características de la vía y la señalización eran sobradamente conocidas por el maquinista.