Los motivos detrás de las ‘rebeliones’ de Cristiano Ronaldo y Karim Benzema en Arabia Saudí
Las decisiones de Cristiano Ronaldo y Karim Benzema de plantarse ante sus respectivos clubes han sacudido los cimientos de la Saudi Pro League. Dos de las mayores leyendas del fútbol moderno, compañeros durante nueve temporadas en el Real Madrid, vuelven a compartir protagonismo… esta vez por un conflicto institucional que va mucho más allá del césped.
Cristiano ha cumplido su advertencia y no ha entrado en la convocatoria del Al Nassr ante Al Riyadh, mientras que Benzema mantiene su ‘plantón’ al Al Ittihad. Aunque los contextos son distintos, ambos episodios tienen un denominador común: el papel del Public Investment Fund (PIF) y la percepción de un reparto desigual de poder, inversión y respaldo deportivo.
El modelo saudí y el papel del PIF
Para entender la magnitud del conflicto hay que mirar al modelo de gestión implantado en Arabia Saudí desde 2023. En su estrategia de diversificación económica, el PIF tomó el control directo de cuatro grandes clubes: Al Nassr, Al Hilal, Al Ittihad y Al Ahli. El objetivo era acelerar el crecimiento de la liga mediante fichajes estrella y una inversión masiva.
La llegada de Cristiano Ronaldo en enero de 2023 actuó como catalizador. Tras él llegaron nombres como Benzema, Neymar o Kanté, alterando por completo el mercado internacional. Sin embargo, con el paso del tiempo, ese impulso inicial ha dado paso a tensiones internas, especialmente cuando algunos clubes han recibido un apoyo económico muy superior a otros.
Cristiano Ronaldo: sensación de agravio comparativo
En el caso de Cristiano, la raíz del conflicto es clara: considera que Al Nassr no está siendo tratado al mismo nivel que el Al Hilal, su gran rival deportivo. Los datos respaldan esa percepción. Desde el verano de 2023, Al Hilal ha invertido alrededor de 624 millones de euros, frente a los 409 millones de Al Nassr, una diferencia cercana a los 215 millones.
Este desequilibrio se ha acentuado en el último mercado invernal. Mientras Al Hilal ha reforzado su plantilla con varios fichajes y mantiene la puerta abierta a una ofensiva por Benzema, Al Nassr apenas ha incorporado a Haydeer Abdulkareem, un refuerzo claramente insuficiente para un equipo que aspira al título.
A ello se suma la parálisis interna provocada por la congelación de funciones del director deportivo Simão Coutinho y del CEO José Semedo, una decisión del Consejo de Administración que ha limitado la capacidad de maniobra del club. Para Cristiano, esto supone competir en inferioridad estructural en una liga diseñada, en teoría, para crecer de forma equilibrada.
Benzema y el conflicto contractual en Al Ittihad
La situación de Benzema tiene un componente más contractual. Según informaciones de la prensa francesa, el delantero se sintió menospreciado por la oferta de renovación presentada por Al Ittihad, a menos de seis meses de finalizar su contrato. Esa propuesta habría sido el detonante de su negativa a jugar en los últimos encuentros oficiales.
El contexto complica aún más el escenario: Al Ittihad se ha negado a facilitar salidas de jugadores clave como Kanté o Diaby, mientras observa cómo Al Hilal refuerza su plantilla y explora seriamente la incorporación del propio Benzema. El hecho de que ambos clubes estén bajo el control del mismo fondo soberano hace que la situación resulte aún más llamativa.
Una brecha deportiva y emocional
Más allá de cifras y contratos, lo que aflora es un choque de expectativas. Tanto Cristiano como Benzema llegaron a Arabia Saudí con la promesa implícita de liderar proyectos ambiciosos y competitivos. En la recta final de sus carreras, no están dispuestos a aceptar un rol meramente simbólico o condicionado por decisiones políticas y económicas.
En el caso del portugués, la frustración se arrastra también desde el último enfrentamiento directo entre Al Nassr y Al Hilal, marcado por decisiones arbitrales polémicas y una derrota que alimentó su sensación de desamparo institucional. Para Benzema, el conflicto es más silencioso, pero no menos profundo: sentirse infravalorado en la negociación ha sido suficiente para romper la relación con su club.
Un pulso con consecuencias para la liga
Las ‘rebeliones’ de Cristiano y Benzema suponen un desafío directo al modelo saudí. La Saudi Pro League ha crecido a base de grandes nombres, pero ahora se enfrenta a la realidad de gestionar egos, expectativas y equilibrios internos. La negativa de dos iconos globales a jugar no solo afecta al plano deportivo, sino también a la imagen internacional del campeonato.
El desenlace sigue abierto. Todo apunta a que Cristiano tendrá más que perder si prolonga su pulso con Al Nassr, especialmente si quiere seguir ampliando su récord goleador. Benzema, por su parte, podría convertirse en la pieza más inesperada de un mercado invernal que parecía tranquilo.
Lo que está claro es que, por primera vez desde su desembarco en Arabia Saudí, las estrellas han dicho basta, dejando al descubierto las grietas de un proyecto tan ambicioso como complejo.