La vicepresidenta segunda del Gobierno y líder de Sumar combina una sólida trayectoria política con una vida personal discreta y una notable evolución pública
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, se ha consolidado como una de las figuras centrales del actual panorama político español. Al frente de la plataforma Sumar, Díaz ha ganado protagonismo no solo por su agenda política, sino también por el interés creciente en su perfil personal, su historia familiar y su transformación pública.
Raíces gallegas y una infancia marcada por la política
Yolanda Díaz Pérez nació en Fene (A Coruña) el 6 de mayo de 1971. La identidad gallega es un elemento clave en su biografía: mantiene un fuerte vínculo con su tierra natal, donde conserva amistades, familia y parte de su vida privada.
Es la menor de tres hermanos y creció en un entorno profundamente politizado. Su padre, Suso Díaz, fue un histórico dirigente sindical de Comisiones Obreras en Galicia y militante del PCE durante la clandestinidad. Su tío, hermano gemelo de su padre, también tuvo un papel relevante en la política autonómica gallega.
El fallecimiento de su madre, un punto de inflexión personal
La madre de la vicepresidenta, Carmela, falleció de forma repentina en 2013, un golpe emocional que Yolanda Díaz ha reconocido públicamente como uno de los momentos más difíciles de su vida. En homenaje a ella, puso su nombre a su única hija.
A diferencia de la discreción con la que trata otras facetas familiares, Díaz ha compartido en varias ocasiones recuerdos y mensajes dedicados a su madre, reflejando la estrecha relación que mantuvieron.
Formación académica y carrera profesional
Aunque de joven mostró interés por la filología, Yolanda Díaz optó finalmente por el Derecho. Está licenciada por la Universidad de Santiago de Compostela y ejerció como abogada laboralista en Ferrol tras colegiarse en 1998.
Su currículum académico fue objeto de debate público cuando, ya en el Gobierno, se уточaron los estudios de posgrado que figuraban en su perfil oficial, pasando a describirse como cursos superiores y formación complementaria en materias relacionadas con relaciones laborales, recursos humanos, urbanismo y Seguridad Social.
Su pareja y una vida privada protegida
Desde hace más de dos décadas, Yolanda Díaz comparte su vida con Juan Andrés Meizoso, dibujante técnico de profesión. La pareja se casó en 2004 en una ceremonia íntima celebrada en Ferrol.
Pese a su larga relación, el esposo de la vicepresidenta siempre ha mantenido un perfil muy bajo. Con el paso de los años y el aumento de la proyección política de Díaz, las referencias a su vida conyugal han ido desapareciendo de sus redes sociales, centradas hoy casi exclusivamente en su actividad institucional.
Carmela, su faceta más personal
La hija de Yolanda Díaz, Carmela, nació un 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, una fecha especialmente simbólica para la ministra. Madre e hija mantienen una relación muy estrecha, y la vicepresidenta ha hablado en varias ocasiones de la dificultad de conciliar la vida política con la maternidad.
Aunque protege su intimidad, no oculta el orgullo por su hija, a la que acompaña siempre que su agenda se lo permite.
Una transformación de imagen muy visible
En los últimos años, Yolanda Díaz ha protagonizado una de las evoluciones de estilo más comentadas del Gobierno. De una imagen sobria y funcional en sus inicios, ha pasado a un perfil más cuidado, con especial atención a la moda, el color y los detalles.
El cambio se consolidó a partir de 2019 y se acentuó tras su nombramiento como ministra en 2020. Melena más larga, tonos claros, estilismos estructurados y una paleta cromática dominada por el blanco y el rojo forman ya parte de su identidad visual.
Política e imagen: un binomio consciente
Lejos de considerar la estética como algo superficial, Díaz ha defendido que la imagen también comunica y forma parte del liderazgo político. Su estilo, sin estridencias, ha sido interpretado como una herramienta más para proyectar seguridad, modernidad y cercanía.
Hoy, Yolanda Díaz combina su papel institucional con una identidad pública reconocible, que refuerza su posición como una de las figuras más influyentes de la izquierda española contemporánea.