El líder del Partido Popular ha construido una larga carrera política marcada por la discreción personal, una infancia difícil y el apoyo constante de su pareja, la empresaria Eva Cárdenas
Tras más de una década al frente de la Xunta de Galicia y su salto a la política nacional, Alberto Núñez Feijóo se ha consolidado como una de las figuras clave del panorama político español. Sin embargo, mientras su trayectoria institucional es ampliamente conocida, su vida personal ha permanecido siempre en un segundo plano.
Serio en las formas, reservado en lo privado y constante en su discurso, el actual presidente del Partido Popular ha intentado separar con firmeza su esfera pública de la familiar. Aun así, hay episodios de su biografía que ayudan a entender mejor al dirigente que aspira a gobernar España.
Una relación marcada por la discreción y el apoyo mutuo
Desde hace más de una década, Feijóo comparte su vida con Eva Cárdenas, empresaria gallega con una sólida trayectoria profesional. Aunque rara vez aparece en actos políticos, el líder popular ha reconocido en varias ocasiones que su pareja ha sido un pilar fundamental en los momentos clave de su carrera.
Su historia comenzó de forma casual en 2009, durante un vuelo entre Madrid y A Coruña. Aquel primer encuentro no tuvo continuidad inmediata, pero el destino volvió a cruzarlos años después y dio paso a una relación estable que se hizo pública en 2013.
De Inditex al emprendimiento propio
Eva Cárdenas desarrolló durante años una carrera de alto nivel en el sector empresarial. Tras formarse en Economía y Diseño Industrial, trabajó en multinacionales como L’Oréal y alcanzó un puesto directivo en Inditex, donde llegó a dirigir Zara Home en España durante más de una década.
En 2018 decidió abandonar la compañía por motivos personales e iniciar una nueva etapa profesional ligada al sector inmobiliario y a la consultoría empresarial, manteniendo siempre un perfil bajo pese a su notoriedad.
La paternidad tardía y la protección de su hijo
En febrero de 2017, la pareja dio la bienvenida a su hijo en común, Alberto. Feijóo se convirtió en padre por primera vez a los 55 años, una experiencia que él mismo ha descrito como transformadora.
Desde entonces, ha procurado mantener al menor alejado del foco mediático, limitando al máximo su exposición pública y defendiendo su derecho a una infancia normal, lejos del ruido político.
Una infancia marcada por la separación familiar
Nacido en Ourense en 1961, Alberto Núñez Feijóo vivió una infancia austera. Con solo diez años fue enviado a un internado en León, una decisión familiar que, según ha relatado en distintas entrevistas, marcó profundamente su carácter.
Allí aprendió disciplina, esfuerzo y autonomía en un entorno exigente que él mismo ha reconocido como clave en su formación personal. Criado en una España con escasos recursos, recuerda una niñez sin comodidades, muy alejada de la vida pública que llegaría después.
De opositor a referente político nacional
Feijóo no tenía inicialmente vocación política. Estudió Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela con la idea de opositar a la judicatura, pero una situación familiar complicada le llevó a presentarse a las oposiciones de la administración autonómica gallega.
Ese giro inesperado acabó abriéndole las puertas de la gestión pública. Tras ocupar distintos cargos, llegó a la presidencia de la Xunta de Galicia en 2009, cargo que mantuvo hasta 2022, antes de asumir el liderazgo nacional del Partido Popular.
Sueldo y retribuciones públicas
Actualmente, Feijóo percibe un salario como senador, además de asignaciones vinculadas a su papel como líder de la oposición. Estas retribuciones, declaradas y sujetas a tributación, forman parte de la información pública sobre los cargos electos y han sido detalladas por su partido en los últimos años.
Un perfil político marcado por la reserva personal
Aficionado al deporte y poco dado a la exposición mediática fuera del ámbito institucional, Alberto Núñez Feijóo ha construido su imagen pública sobre la gestión, la estabilidad y el control del mensaje. Detrás del político, permanece una vida personal cuidadosamente protegida, donde familia, pasado y discreción siguen ocupando un lugar central.